viernes, 10 de julio de 2015

Primeras Civilizaciones Americanas.

Primeras Civilizaciones Americanas

Si bien está en debate cómo fue el poblamiento de América, las investigaciones indican que se formaron grandes civilizaciones que tuvieron su desarrollo desde el 3.000 a.c hasta el 1500 d.c. luego de pasar por un proceso de asentamiento, cuando las bandas cazadoras-recolectoras se convirtieron en tribus agricultoras, desplegando un esquema organizativo centrado en los cacicazgos.

Podemos distinguir tres períodos, el formativo (3.000 a.c. – 200 a.c.), clásico o de apogeo (200 a.c. a 900 d.c.), y posclásico o expansionista (900 d.c. a 1500 d.c.). El período formativo se constituye a partir de la formación de Estados Teocráticos centrados en la dominación de la clase sacerdotal. En tanto que en el clásico, la sociedades americanas desarrollan un fuerte crecimiento cultural. Siendo el período posclásico el momento de formación de imperios que serán estudiados posteriormente.

Cultivar en la adversidad

A diferencia de los suelos fértiles de la Mesopotamia y Egipto, los pueblos americanos tuvieron que lidiar con zonas selváticas cuyas lluvias se llevaban la fertilidad de la tierra, por lo que tenían que recurrir a técnicas como las chinampas (cerca de cañas)  o los andenes de cultivo. Los aztecas utilizaron mecanismos de balsas de cañas con lodo sacado de lagos y pantanos que les permitían cultivar sobre ellos. En tanto que los incas construían escalones sobre las laderas de las montañas, que eran rellenadas con arena y piedras en la base y tierra encima, las cuales estaban regadas por las acequias que se construían desde la cumbre hasta la base.

Olmecas

Durante el período formativo, en el año 900 a.c., unas comunidades se trasladaron desde la costa del Pacífico hasta la costa del golfo de México. Las mismas no compartían marcos culturales pero no lograron constituir un centro político. Su nombre deriva la lengua náhatl, idioma de los mexicas, que significaba “gente del país del hule”.

Las comunidades se congregaban en centros ceremoniales dedicados al culto y a la veneración al gobierno. Tenían una adoración al jaguar, felino destacado por su ferocidad y velocidad, que lo asociaban con el poder.

Como legado cultural podemos citar el sistema de escritura americano, el calendario ritual, el sistema de numeración vigesimal y el juego de pelota. De hecho, las colosales cabezas que se encontraron como monumentos representarían a los jugadores derrotados que eran decapitados en los juegos.


Chavín de Huántar

Al mismo tiempo que los Olmecas, durante los años 900 a.c. a 400 a.c. en el altiplano peruano se instaló un centro ceremonial conocido como Chavín de Huántar que por su ubicación permitía una comunicación de la selva con la sierra y la costa y facilitaba el comercio.  Además, permitía una gran ubicación para el seguimiento de los astros, lo que permitió a los sacerdotes de Chavín la capacidad de predecir fenómenos climáticos, siendo fundamentales para la agricultura.

El Templo de Chavín tuvo dos etapas de construcción, el Antiguo se construyó en forma U con galerías dentro, donde la más destacada era la de “El Lanzón”, un monolito de granito de más de cuatro metros de alto, sobre el cual estaba esculpido un felino que muestra sus colmillo.

En tanto que el Nuevo se construyó como ampliación del anterior, del que destacan la Portada de las Falcónidas, grabada con aves falcónicas, parecidas a los halcones o las águilas, con rasgos felinos y un gran tocado de serpientes. Como de sus manos salen unas varas, se los llamó el Dios de las Varas.

La litoescultura (escultura en piedra) fue una de las manifestaciones artísticas de los chavines.


Paracas

En la costa sur de Perú se instalaron los Paracas, quienes se destacaron por utilizar la técnica de hoyos hundidos para lograr alcanzar las tierras fértiles y poder desarrollar la agricultura. Estuvieron gobernados por un grupo sustentado en un poder teocrático que se diferenciaban especialmente en los rituales funerarios, donde al muerto se los ubicaba en posición fetal, porque pensaban que podrían volver a nacer, y se los nutría de materiales diversos que marcaban esa jerarquía social.

Los Paracas se destacaron practicar cirugías en los cráneos, con fines curativos, utilizando coca o jugos de planteas como sedantes. Además, tenían una práctica de entablillarse el cráneo para su desarrollo alargado, a fin de diferenciarse del resto.

Nascas y moches

Entre los comienzos de nuestra era hasta el año 700 d.c, en las zonas desérticas de la costa peruana se radicaron pueblos como los Nascas y los Moches, que impulsaron técnicas de manejo del agua para lograr desarrollar la agricultura.

Los Nascas, ubicados en la costa sur del actual del Perú, construyeron grandes canales subterráneos de más de 10 metros de profundidad que les daban acceso al agua que depositaban en depósitos. Si bien no tuvieron un gobierno unificado porque estaban organizados en grupos independientes, compartían religión y cultura. Realizaban pintura en cerámica precocida centrada en figuran geométricas, felinos al estilo Chavín y otros animales y peces. Tenían como costumbre cortar las cabezas de sus enemigos como signo de fortaleza. Se desatacan los grabados en el suelo llamados geoglifos, líneas que forman figuras geométricas realizadas sobre las piedras secas.

En tanto que los Moches, estuvieron ubicados en la costa norte del actual del Perú. Ellos lograron construir canales de riego, con represas y acueductos. Se destacan sus centros ceremoniales de Huaca del Sol y Huaca de la Luna, construidos en adobe. También la cerámica es muy importante en este pueblo, destacándose los vasos en forma de retrato. También tenían una acción feroz sobre sus enemigos. Hacia 650 d.c. las lluvias torrenciales provocaron la destrucción de la zona y su disolución.


Unificación de Tiwanaku y Wari

En la región andina, durante los años 600 y 900, se extendió el predominio cultural de dos sociedades, la Tiwanaku y Wari.

Sobre la cultura Tiwanaku tuvo su influencia sobre otros pueblos sin ser un imperio militar. Estuvo ubicada en el sur del lago Titicaca, entre Bolivia y Perú, a 3.900 metros de altura. Sus edificios estaban construidos en piedra, de las cuales se destaca la “Puerta del Sol”, caracterizada por relieves en la parte superior. Toman el culto de adoración al “Dios de las Varas” de la cultura Chavín. El culto religioso permitió su centralidad y articulación. Se alimentaban de plantas como la papa o la quinoa, cultivadas con sistemas de andenes, andenes, lagunas artificiales o los waruwaru (sistemas de zanjón). Además criaban llamas y alpacas.

En tanto que los Waris se ubicaron al sur de Perú, en la sierra de Ayacucho. Esta sociedad extendió su poderío a través de la fuerza militar, obligando a las poblaciones a pagar tributos en especies. Además, lograban incorporar otras poblaciones negociando la extensión de su influencia religiosa.  Tenían una administración descentralizada, desde puntos estratégicos desde donde lograban sostener su predominio, y que respondía a un centro ubicado en la capital de Ayacucho, ciudad que llegó a tener 50.000 habitantes. Cultivaban maíz y papa; y también criaban llamas y alpacas. Los Waris recibieron la influencia de los Tiwanakus y la impusieron a sus dominios. Cerca del 900 d.c. comenzó su decadencia por conflictos internos.


Teotihuacan

Ubicada al norte del valle de México, al nordeste del lago de Texcoco, es una sociedad que se desplego desde el siglo I al X d.c. Comenzó como un gran centro religioso y cultural que extendió su influencia a todo México. Su máximo esplendor entre 250 al 650 d.c.

Su extensión alcanzó veinte kilómetros cuadrados con una planificación urbanística ejemplar, con calles rectangulares, agua potable y alcantarillas. En el centro se extiende una avenida, que los españoles denominaron “Calzada de los muertos”, a cuyo este se levanta la Pirámide del Sol, con 225 metros de lado y 60 metros de altura, cuya dimensión se asemeja a la Pirámide de Keops en Egipto. Estás pirámides tenían forma escalonada, característica de toda la arquitectura mesoamericana. En esos bajorrelieves y gigantescas se encuentran serpientes emplumadas, que representan a Quetzalcóatl, o Tláloc, dios de la Lluvia.


Sociedades en América del Sur



En el período posclásico se asentaron en América del Sur diferentes pueblos con buen desarrollo de la agricultura. En el noroeste argentino estuvieron los atacamas, omaguacas y diaguitas cultivaban a través de andenes y riego artificial como los pueblos andinos; además criaban llamas. Vivían con fuertes lazos comunitarios centrados en jefaturas locales. Estos pueblos tuvieron influencia de culturas andinas como los Tiwanaku y posteriormente de los Incas cuando cayeron bajo su dominio.

A lo largo del nordeste y el litoral argentino varios pueblos practicaban la agricultura, como los guaraníes, que eran considerados seminómades porque el mecanismo que utilizaba era el de roza y quema, que los obligaba a cambiar de tierras por el alto desgaste que implicaba este método. Plantaban mandioca, batata, maíz, maní, poroto y zapallo.

Además se pueden encontrar en la región diferentes vestigios de sociedades cazadores-recolectores y pescadores.


Texto: Ricardo Romero

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